9 may. 2015

cherry blossom

Japón estaba en mi lista de paises a los que quería visitar y perderme. Sabía que si pisaba Tokio me dejaría huella y después de tan solo una semana allí he vuelto con la misma sensación de cuando pisé NY por primera vez: quiero volver y perderme.

Seguramente si pudiese haber guardado en una caja todos los momentos que fui viviendo ahora abriría la tapa y aparecerían todos sueltos y mezclados, diciendo algo así:

Tranquilidad, calma y orden. Konnichiwa, Arigato Gozaimasu y un ritual para envolver tus compras. Slowlife, slowmorning, un 80% de tradición y un 20% de tecnología (¿Os sorprende? Una de las principales características de Japón es que es un país de contrastes, en el conviven tradición y modernidad, en Tokio podemos encontrar el bullicio y algarabío propio de la ciudad y simplemente doblar una esquina y sentir la inmensa paz de un templo sintoísta.). Plantas, verde, eco café, eco té, eco zumos y eco-todo. Flores, pantallas, y dibujos. Son Gokū, anime, manga, geishas, una boda tradicional, un paseo en barca, visita al Museo, un espectáculo de samuráis... y suma y sigue.

Me pasé todo el viaje tarareando "Bachata en Fukuoka" de Juan Luis Guerra y deseando tener a mi chico al lado para comentar todo pero viajé a Tokio por trabajo y después de un tour por toda China pisar Japón me ha sabido a gloria. 

Y en definitiva, estar en Tokio es sentirte como dentro de un libro de Murakami:

" La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus mínimos detalles. A decir verdad, en aquella época, a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en la que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo. Además, estaba enamorado, y aquel amor me había conducido a una situación extremadamente complicada. No, no estaba en situación de admirar el paisaje que me rodeaba. " Tokio Blues

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